Perú enfrenta una “pandemia silenciosa”: obesidad y diabetes ponen en riesgo al sistema de salud

Publicado por: UWIENER - Michelle Alexandra Ramirez Llempen

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Por Hernán Ramos Romero – Docente Emblemático de la Maestría en Gestión Administrativa de la Salud – MBA

Lima, Perú – Mientras los hospitales peruanos siguen abarrotados, el país enfrenta una crisis silenciosa que amenaza la salud de millones: la epidemia de obesidad y diabetes. Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) y proyecciones del INEI 2024, más del 62% de los peruanos mayores de 15 años vive con exceso de peso u obesidad.

Lejos de ser una simple estadística, este fenómeno es un riesgo financiero y sanitario. Cada ciudadano con enfermedades crónicas representa un gasto futuro para un sistema de salud diseñado para tratar enfermedades agudas, no prevenir complicaciones de largo plazo.

El caso de Juan, un taxista prediabético de 48 años, refleja la realidad de muchos peruanos. Su atención médica se limita a consultas rápidas y recetas genéricas sin seguimiento nutricional o psicológico. Años después, podría llegar a un hospital en estado crítico, generando costos altísimos en cuidados intensivos y tratamientos de por vida.

Frente a este desafío, expertos proponen un cambio radical: Redes de Valor Público-Privadas, también llamadas “Health Squads”. Estos equipos multidisciplinarios —compuestos por médicos gestores, nutricionistas, psicólogos y enfermeras— se encargarían de monitorear y prevenir enfermedades en grupos de población específicos, usando recursos públicos y privados de manera coordinada.

El modelo incluye financiamiento basado en valor, donde los pagos a los prestadores de salud se ajustan al riesgo del paciente y dependen de resultados clínicos medibles, incentivando la prevención sobre la atención reactiva. Además, la digitalización y la interoperabilidad de las historias clínicas electrónicas permitirían un monitoreo eficiente y seguro de los pacientes.

“Adoptar células de atención integral no es privatizar la salud; es socializar la eficiencia”, señala el experto. El objetivo final es claro: reducir complicaciones graves, optimizar recursos y mejorar la calidad de vida de los peruanos.

Con herramientas disponibles y capital listo para invertir, la única barrera es la audacia política para transformar un sistema fragmentado en uno preventivo, eficiente y centrado en el paciente.